Escriben:
ENRIQUE CORREA: Ex subsecretario del Interior.
IGNACIO IMAS: Analista político.

JEANNETTE JARA.
RIESGOS CAMPAÑA:
- Techo electoral y desventaja en balotaje. Las series recientes la muestran competitiva en primera vuelta, pero sistemáticamente desfavorecida en segunda frente a José Antonio Kast y, en varias mediciones, también frente a Evelyn Matthei. Eso reduce los incentivos de adhesión de votantes moderados al proyectarse una derrota en el balotaje.
- Señal económico-perceptual por filiación comunista. Su pertenencia al PC ancla percepciones de mayor intervención estatal y presión regulatoria/tributaria, con potencial efecto sobre expectativas de inversión. Persiste la idea de que un gobierno encabezado por una dirigente comunista sería menos sensible a producción y crecimiento.
- Continuidad del oficialismo. La oposición ha instalado el marco de “continuidad de Boric”, asociándola a una evaluación negativa del Gobierno. Ese encuadre eleva el rechazo cruzado y dificulta expandir el voto hacia sectores moderados o desencantados.
- Seguridad. Desventaja narrativa frente a la “mano dura”. La alta preocupación por criminalidad ordena preferencias. La derecha, en particular Kast, capitaliza ese clivaje y obliga a Jara a demostrar eficacia en control del delito sin erosionar su base progresista.
- Cohesión y coordinación del bloque. La amplitud de la alianza y la competencia parlamentaria generan fricciones en mensajes y prioridades, con riesgo de desalineación, especialmente en el flanco progresista (por ejemplo aborto). Ello puede diluir la señal de unidad que necesita para crecer.
- Política exterior. Poco especificada públicamente. Eso facilita ataques por “incertidumbre internacional” y reaviva críticas sobre eventuales ambigüedades frente a Venezuela u otros regímenes no democráticos.
RIESGOS GOBIERNO.
- Gobernabilidad y disciplina legislativa. Un Congreso fragmentado y una coalición heterogénea exigen ingeniería política fina para sostener reformas.
- Sostenibilidad fiscal e inversiones. Un programa percibido como expansivo, sin reglas claras de priorización y gradualidad, puede gatillar mayor percepción de riesgo y resistencia de actores económicos y capas medias.
- Agenda laboral y costos. La priorización de nuevas regulaciones laborales puede exigir nuevas adaptaciones sectoriales, sobre una base ya tensionada por la implementación de las 40 horas y por la agenda previsional. Sin apoyo a pymes y mayor fiscalización, puede acumular costos políticos.
- Política exterior y alineamientos. La ausencia de definiciones tempranas en comercio, integración regional y coordinación con socios OCDE se traduce en “costos de aprendizaje” y ventanas de incertidumbre. Clarificar prioridades y su secuencia de implementación es clave para dar confianza.
- Equipos y cuoteo. La necesidad de balancear sensibilidades internas eleva el riesgo de cuoteo ministerial y rotación de equipos, afectando coherencia y tramitación de proyectos complejos. Persisten riesgos de tensiones entre corrientes identitarias y pragmáticas en lógica de “dos almas”.
JOSE ANTONIO KAST.
RIESGOS CAMPAÑA:
- Dependencia de agenda “mano dura”. La centralidad del “gobierno de emergencia”, refuerzo a policías/FF.AA., control fronterizo y expansión carcelaria concentra la conversación, pero deja menos espacio para salud, educación y cuidados. Sin propuestas concretas y vocerías especializadas, puede generar costos en segmentos como mujeres y jóvenes. Si el tono se extrema, puede activar críticas por eventuales afectaciones a libertades y garantías.
- Nexos internacionales polarizantes. Su cercanía al ecosistema del Foro Madrid moviliza a su base, pero facilita encuadres adversos (ultraderecha/aislamiento) en electorado moderado y despierta temores de regresiones en derechos.
- Tercera postulación y fatiga. Tras dos candidaturas previas, la comparación con 2021 reabre flancos ya conocidos. Si no renueva relato económico-social, aumenta el desgaste y se reduce el atractivo para indecisos.
- Tensiones intraderecha y coordinación parlamentaria. La derecha compite con pactos separados. Traspasos desde la derecha tradicional hacia Kast y fricciones recíprocas pueden desordenar el “voto útil” y entorpecer eventuales diálogos de segunda vuelta.
- Perfil ideológico. Facilita campañas negativas y puede activar voto antifigura, especialmente si se intensifica el debate sobre derechos fundamentales y garantías.
RIESGOS GOBIERNO.
- Congreso fragmentado. Sin una coalición única de derechas, los costos de transacción para reformas estructurales serían altos. Se agravan si persiste una narrativa polarizante.
- Judicialización de medidas excepcionales. Un esquema de emergencia con endurecimiento penal y migratorio podría gatillar litigios y tensiones con estándares de DD.HH., si no se acompaña de salvaguardas, evaluación de impacto y control parlamentario.
- Expectativas en seguridad. Si los indicadores delictuales no mejoran con rapidez o la percepción ciudadana sigue negativa, la presión por “escalar” medidas aumentará, con riesgo de rendimientos decrecientes y desgaste político acelerado
- Política exterior y alineamientos. Un giro nítido hacia alianzas de derecha dura puede complicar relaciones con gobiernos y foros de sensibilidad distinta, afectando cooperación y apoyos multilaterales. Requiere una doctrina pragmática que proteja inversión y coordinación regional.
- Agenda económico-social bajo la sombra del orden. La prioridad en seguridad puede postergar competitividad, productividad y una eventual reforma tributaria. Crisis de seguridad persistentes consumirían capital político y dificultarían acuerdos.
- Coordinación territorial. La implementación en seguridad y migración exige trabajo fino con municipios, gobiernos regionales, policías y servicios. Sin incentivos, capacidades y financiamiento adecuados, la ejecución será heterogénea y generará costos políticos concentrados.
EVELYN MATTHEI.
RIESGOS CAMPAÑA:
- Fragmentación del voto de derecha y “voto útil” hacia Kast. La derecha compite en tres frentes (Matthei, Kast y Kaiser). Matthei no mejora en encuestas y han surgido respaldos de figuras —especialmente de RN— hacia Kast, ya sea por su mejor posicionamiento o por afinidades programático-ideológicas. Ese cuadro incentiva la migración táctica de votos.
- Costo reputacional por declaraciones sobre la dictadura. Sus dichos de abril (“no había otra alternativa” y “era inevitable” que hubiese muertos en 1973–74) generaron reproche en electorados moderados y dañaron el posicionamiento de campaña. El episodio dejó la impresión de una estrategia errática para captar a la derecha más dura.
- Señal fiscal de su propuesta tributaria. La rebaja del impuesto corporativo es atractiva para la inversión, pero abre un flanco sobre sostenibilidad fiscal y compensaciones, que la competencia puede explotar si no se explicita un ancla clara.
- Fatiga de liderazgo y trayectoria expuesta. Como figura histórica (exministra y ex congresista), enfrenta un ciclo de demanda por renovación. Sin un relato económico-social actualizado y consistente, el desgaste comparativo frente a alternativas “anti-establishment” se acentúa.
RIESGOS GOBIERNO.
- Gobernabilidad con Congreso hiperfragmentado. Aun con Chile Vamos y Demócratas, la mayor presencia de Republicanos y libertarios perfila derechas fragmentadas, elevando los costos para articular mayorías estables y coherentes.
- Relación con la derecha dura y construcción de mayorías. La distancia programática con Republicanos y el pacto “Cambio por Chile” puede traducirse en apoyos intermitentes o condicionados en seguridad, migración y reformas institucionales. Su administración deberá definir con claridad el marco de cogobernabilidad con ese sector.
- Consistencia fiscal de su programa. La rebaja corporativa requiere una reforma tributaria con reglas, compensaciones y secuencia presupuestaria creíbles, para evitar deterioro de expectativas y resistencia legislativa. Sin acuerdo amplio, el riesgo es una reforma de nicho con bajo avance.
- Gestión de expectativas en seguridad y servicios sociales. El tono crítico hacia la administración actual eleva la vara de resultados tempranos. Si la implementación es gradual o enfrenta restricciones presupuestarias y de capacidades, el desgaste puede acelerarse, especialmente en crimen, salud y educación.
JOHANNES KAISER.
RIESGOS CAMPAÑA:
- Posicionamiento identitario y polarización. Su oferta centrada en “mano dura” (seguridad y migración) y reducción del Estado moviliza nichos, pero eleva el rechazo en electorado moderado y facilita campañas negativas por “extremismo”, limitando su crecimiento.
- Controversias sanitarias y de género. Declaraciones erróneas sobre vacunas —luego rectificadas— y antecedentes de dichos que cuestionaron el voto femenino reactivan flancos reputacionales y pueden activar veto ciudadano, especialmente entre mujeres y jóvenes.
- Competencia intraderecha y “voto útil” hacia Kast. Al compartir eje programático con Kast (Republicanos), se fragmenta la oferta y tiende a concentrarse el “voto útil” en el candidato mejor posicionado, reduciendo su rendimiento en primera vuelta.
- Capilaridad organizacional limitada. El PNL, de formación reciente y apoyado principalmente en redes sociales, cuenta con implantación territorial acotada, Esto restringe despliegue, fiscalización y levantamiento de agenda más allá del mundo digital útil en nichos, insuficiente para mayorías.
- Brecha entre bases y campaña. Expectativas formadas por mensajes previos —más duros o maximalistas— pueden no coincidir con ajustes tácticos de la campaña, generando disonancias y frustración en parte de sus adherentes.
RIESGOS GOBIERNO.
- Gobernabilidad con representación acotada. Un eventual gobierno enfrentaría un Congreso fragmentado y sin anclaje propio suficiente; sin coalición amplia, los costos de transacción para reformas serían altos y la agenda podría paralizarse.
- Judicialización de políticas de “mano dura”. Endurecimientos en migración, orden público o facultades policiales que no se ajusten a estándares constitucionales y de DD.HH. gatillarían acciones ante TC/tribunales y organismos de control, ralentizando la ejecución.
- Polarización y estancamiento legislativo. Un estilo confrontacional puede profundizar la polarización social y dificultar acuerdos transversales, bloqueando reformas y presupuestos.
- Capacidad estatal y ejecución. Reducir el Estado sin planes de transición institucional claros genera cuellos de botella administrativos, pérdida de capacidades críticas y demoras en servicios, además de tensiones con un Congreso reticente.
- Gestión de orden público y conflictividad social. La aplicación de políticas rígidas, sin componentes preventivos y de integración social, aumenta el riesgo de protestas, denuncias por abusos y sobrecarga del sistema penitenciario, con costos reputacionales y políticos elevados.
FRANCO PARISI.
RIESGOS CAMPAÑA:
- Estructura partidaria debilitada y recursos acotados. El PDG tuvo un desempeño relevante en 2021, pero en 2024 quedó sin representación, reduciendo capilaridad territorial (apoderados, fiscalización y despliegue en regiones).
- Controversias personales reactivables. La deuda de pensión de alimentos y su tratamiento público siguen siendo un flanco reputacional que reabre dudas de credibilidad, aun cuando el propio candidato reconoció errores y regularizó su situación judicial.
- “Mano dura” con riesgo de rechazo moderado. La consigna “bala o cárcel” ordena el discurso en seguridad y eleva expectativas, pero puede generar costos en electores moderados y entre expertos si no se acompaña de una política integral y basada en evidencia.
- Dependencia de la estrategia digital. El éxito de 2021 se apoyó en campaña remota/redes. Con voto obligatorio, una operación territorial débil puede traducirse en brecha entre intención declarada y voto efectivo.
- Programa económico percibido como enunciativo. Si la narrativa se concentra en seguridad y alivios tributarios sin detallar senda fiscal y productiva, se abre espacio para cuestionar viabilidad y sostenibilidad de las propuestas.
RIESGOS GOBIERNO.
- Gobernabilidad sin bancada propia. La ausencia de representación parlamentaria obligaría a construir mayorías caso a caso, elevando costos de transacción y el riesgo de parálisis legislativa.
- Judicialización de políticas punitivas. Medidas inspiradas en “bala o cárcel” o endurecimientos expeditos en migración/orden público podrían tensionar estándares constitucionales y de DD.HH., activando litigios y controles que retrasen la ejecución.
- Capacidades estatales y equipos técnicos. La instalación rápida de un gabinete con experiencia sectorial y anclaje legislativo sería crítica. La orgánica del PDG y sus problemas administrativos recientes sugieren riesgo de capacidades para diseñar y ejecutar políticas; sin ancla fiscal clara, es difícil convocar apoyos técnicos estables.
- Expectativas desancladas. Un cúmulo de promesas con baja factibilidad política o presupuestaria puede traducirse en rápida pérdida de confianza y desgaste temprano de la administración.



JEANNETTE JARA.
EVELYN MATTHEI.
JOHANNES KAISER.